16 años
| Rep. Dominicana
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Estábamos de visita en la casa de mi tía y mi mamá me pidió que le alcanzara el control; yo dije “no lo veo”, y ella, sin moverse del sillón, me lanzó la chancla más precisa que he visto en mi vida, rebotó en la pared y me cayó en el pie; todos se rieron y mi mamá dijo orgullosa: “la puntería no se pierde ni con los años”.
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