16 años
| Venezuela
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Un diciembre, mi abuela armó su nacimiento con todos los detalles. Pastores, ovejas, casitas, pero una noche, el perro se robó al niño Jesús y lo escondió en su cama como si fuera su juguete favorito. Mi abuela lloraba de la risa diciendo que ni el mismísimo Herodes fue tan rápido.
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