33 años
| Argentina
0
Mi amigo de la infancia en Buenos Aires me pidió “che, prestame 50 para un trámite urgente”. Se las di sin dudar. Pasaron 6 meses, lo cobré y me dijo “boluda, no tengo, pero no me jodas por plata”. Terminó gritándome que “la amistad no se mide en guita”. Lo último que supe es que seguía pidiendo prestado a otros. Bloqueado forever. El dicho es cierto: si querés perder un amigo, prestale plata.
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!
Únete a la conversación
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar Sesión