28 años | Otro
1

Trabajo en una fábrica de autopartes aquí en Japón. El silencio es absoluto, nadie habla, son robots. Me sentía más solo que un hongo. Ayer, mientras acomodaba cajas, escuché un silbido bajito: era una cumbia de mi tierra. Me di vuelta de golpe y vi a un chico nuevo guiñándome el ojo. No hizo falta decir nada. Saber que hay otro "paisano" acá adentro me devolvió el alma al cuerpo.

Ver otra publicación

Comentarios (0)

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Únete a la conversación

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar Sesión
Este es un mensaje.