30 años | España
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Fue en un café de Madrid, un martes cualquiera. Yo, con mi libro favorito, esperando a un amigo que nunca llegó. De repente, una mujer se sentó enfrente, sonriendo. "Perdona, ¿está ocupado?", dijo. Charlamos horas, sobre libros, viajes, sueños. Su risa era como música. Al despedirnos, me dio su número. "Llámame", susurró. Ese día cambió todo; ahora, tres años después, es mi esposa. Quién diría que un café solo se convertiría en amor eterno.

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