34 años
| Colombia
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Toda mi vida usé zapatos de segunda o los más baratos del centro. Pero mi hijo entró al equipo de fútbol y yo no quería que pasara penas. Ahorré tres meses haciendo horas extra en la obra sin decirle nada a nadie. Ayer lo llevé a la tienda deportiva oficial. Cuando vio el precio, soltó la caja asustado, como si quemara. Me agaché y le dije al oído: "Tranquilo, mijo, llévelos que hoy sí alcanza".
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