27 años | Perú
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Mi tía Rosa vendía tamales con Don Lucho, el vecino. Cada madrugada se peleaban por quién llegaba primero a la esquina. El día que Don Lucho faltó, mi tía llegó igual… y puso su cubeta junto a la de él. “Por si vuelve”, dijo. Nunca volvió, pero ella siguió guardándole el lugar.

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